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6 cosas que deberías tener en cuenta si te vas de Erasmus

6 cosas que deberías tener en cuenta si te vas de Erasmus

tips for going on Erasmus

Mi Erasmus fue hace casi 10 años ya (madre mía, ¡cómo pasa el tiempo!) pero todavía me acuerdo como si fuera ayer. Por aquel entonces no existía Babbel , así que había que contentarse con aprender idiomas en clase. Con tan solo 21 años y en plena flor de la vida, dejé Madrid, mi ciudad natal, para ir a Viterbo, un pueblo italiano (casi) al pie de las montañas.

Reservé de antemano una habitación en una residencia de estudiantes para las dos primeras semanas, pero necesitaba encontrar alojamiento para el resto de la estancia. Mi primera interacción humana fue con otras dos chicas de la *Casa dello Studente*. Al acomodarme en mi nueva habitación, en seguida me di cuenta de que no había internet (sí, internet ya existía por aquel entonces) así que pensé en preguntar a otros estudiantes para saber si tenían el mismo problema. Dejé mi pequeña habitación de seminarista y llamé a la primera puerta que me encontré. Dos chicas húngaras abrieron y no me quedó otra que hablar nuestro único idioma en común –el italiano– para explicar el problema y, sobre todo, ¡para intentar solucionarlo!

Consejo n°1: la necesidad hará que hables. Créeme, si la desesperación asoma, las habilidades lingüísticas también lo harán.

El problemilla de internet se arregló, pero aún me quedaba encontrar un sitio donde dormir en menos de dos semanas. En seguida supe que en ese sitio no me quería quedar, ¡era horrible! Los largos pasillos con pequeñas puertas todas iguales me recordaban a la cárcel en la que nunca estuve, estaba lleno de españoles (lo que significaba que NUNCA aprendería italiano) y la *Casa* tenía más normas que la casa de mis padres en Madrid. Quería la libertad y la diversión que los meses de Erasmus prometían; quería mi propio apartamento, un piso compartido a poder ser con italianos. Así que empecé la búsqueda y me fui a las universidades de la ciudad a tantear sus tablones de anuncios. Se veían muchos anuncios de gente que ofrecía o buscaba una habitación (sí, internet existía pero no todo el mundo tenía acceso) así que puse un anuncio allí también. Un italiano pasó por delante y se partió de risa al ver todas mis faltas de ortografía. Le pedí ayuda y… ¡así es como encontré a mi compañero de piso italiano!

Consejo n°2: pide ayuda a la gente del lugar, seguro que te ayudan encantados

Vale, entonces tenemos internet, casa y compañero de piso italiano. Ahora solo me quedaban las pequeñas cosas, es decir: TODOS LOS EXÁMENES. La universidad italiana era bastante relajada y tengo que admitir que aprendí italiano bastante rápido. Soy española y hablo mucho (los dos ingredientes principales de mi receta para el éxito) y entendía bastantes cosas desde el principio. Así que tengo que admitir que me metí un poco en el rol de “ayperdónnoentiendotodoestanoesmilenguamaterna”. Sí, lo admito, me aproveché un poco y mi karma todavía se está recuperando. Bueno, ¡el caso es que el truco funcionó! Los profesores fueron muy comprensivos conmigo y me trataron con mucha paciencia. «Mi dispiace, ma non capisco l’italiano!»

Consejo n°3: aprovéchate de tu condición de “estudiante extranjero” y deja que los profesores se apiaden de ti

Así que fui aprobando mis exámenes, ¡y algunos con buena nota! Por supuesto, celebré mis pequeños triunfos con mis nuevos amigos italianos (y por «celebrar» se entiende beber, ¿no?). Me enseñaron nuevas bebidas, como el Campari o la sambuca en una época en la que yo solo conocía cubalibres y kalimotxo, ¡#culpable! También me enseñaron muchas cosas sobre la pizza, la pasta y el café. ¿Quién se habría imaginado que había tanto que aprender fuera de la universidad? Pero sí, beber espressi o comer una pizza bianca o una calzone fue un arte que terminé dominando en 2007-2008. Recuerda, allá donde fueres…

Consejo n°4: “Haz lo que vieres”

No podía aprender italiano sola de un día para otro. Necesitaba personas y experiencias que enriquecieran el proceso y que me hicieran QUERER APRENDER el idioma. Así que pregunté a mis compañeros de piso por recomendaciones de música y películas. Ana, mi compañera de Eslovenia, es una apasionada de la música italiana antigua y todavía cantamos Parole, parole cada vez que nos vemos, después de todos estos años. Gracias a algunos amigos empecé a escuchar a las viejas glorias: Lucio Battisti, Mina, Paolo Conte, Adriano Celentano… y un largo etcétera. Los amigos italianos me recomendaron alguna que otra película italiana y, de esta manera, viéndolas con otros amigos Erasmus, ¡aprendí italiano de forma pasiva y casi sin darme cuenta!

Consejo n°5: el trabajo en equipo… ¡funciona!

Muy bien, has conseguido una beca Erasmus. Eres una de las personas elegidas, alguien que mola, ¡que ha conseguido algo que no todo el mundo logra! Enhorabuena. Ahora, eso sí, TIENES QUE aprovechar todo lo que estos meses te ofrecerán. Que te hayan dado la beca no significa que ahora seas rico/a, solo que tienes algunos euros/libras/coronas para pagarte un alquiler y comer comida barata para que también te dé para pagar las bebidas y algún que otro viajecillo por Europa. Mi consejo: aprovéchate de las cosas baratas (¡o incluso gratis!) que la universidad te ofrece: comida de la mensa/cafetería, descuentos en deportes y clases de idiomas GRATIS. Yo me tomé mis clases de italiano casi más en serio que mis estudios, pero es que la profesora era un encanto, ¡y muchas veces disfrutaba más del italiano que de algunas asignaturas! Además, conocí a otros Erasmus que no estudiaban en mi misma facultad, así que la mezcla fue bastante interesante… ¡No te pierdas estas oportunidades (gratis)!

Consejo n°6: aprovecha las clases de idiomas gratuitas, ¡o cualquier otra cosa que sea gratis en tu uni!

Artículo de Cristina Gusano (Babbel)

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Gracias por leernos. Esperamos que vuelvas pronto por el blog. 

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