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9 profesores universitarios que conocerás sí o sí

Cristina Bragana

This post is also available in: Inglés Francés

Además de nuestros familiares, los profesores son el otro tipo de presencia adulta obligatoria en nuestras vidas durante 15 o 16 años. Algunos nos enseñan mucho y nos sirven de inspiración; otros nos frustran. Lo mismo pasa cuando vas a la universidad. A continuación, te mostramos nueve profesores universitarios que conocerás sí o sí, así como sus extraños comportamientos.

1. El Charlatán

Te marea con tanto hablar. Palabras, palabras, palabras. El charlatán no tiene prisa alguna. Le da igual pasarse de la hora, porque lo importante para él es terminar de explicar la complejidad y los motivos de la caída del comunismo en el siglo XX en su característico y monótono estilo. Tu única esperanza es seguir sentado y concentrarte para no quedarte dormido. Afróntalo: tú de aquí no te mueves.

2. El Modelo

¿Acaso necesita explicación? Quizá sea un asistente jovencito que, lamentablemente, solo va dar clase un par de semanas. O a lo mejor es un madurito interesante cuyo atractivo te tiene muy confundida. Sea quien sea, el Modelo hace que seas capaz de mantener la vista pegada a la pizarra durante una hora entera y que incluso te sientes en primera fila.

3. El Sádico

Sentimos mucho que un día llegues a conocer al Sádico. Le da igual pedirte que hagas un informe de 10 páginas sobre la pirámide de necesidades de Maslow para la misma semana en que tienes cinco exámenes. Torturar a estudiantes jóvenes es lo que más le gusta. Estamos casi seguros de que pasa las tardes acariciando a su gato con una sonrisa maléfica mientras planea su próxima jugada (¿un examen sorpresa? ¿poner preguntas en el examen de un tema que no ha dado en clase, quizá?) Cualquier cosa para poder ver desesperación en vuestros ojos.

4. El Dinosaurio

Nadie sabe cuánto tiempo lleva en la universidad, pero a todos les sorprende que aún no haya llegado el momento de jubilarse. Es como esperar el segundo Big Bang. Al Dinosaurio no se le da bien enseñar y se pasa las clases intentando ser gracioso, porque lo único en lo que piensa es en jubilarse e irse a su casa en el campo, o se le ha olvidado lo que es enseñar a chicos jóvenes y acaba pareciéndose al Charlatán.

5. El Asistente

Hay varios tipos de asistentes. Primero está el asistente que no tiene ni idea lo que significa ser profesor y no sabe imponerse cuando los estudiantes empiezan a hablar en clase. Luego está el asistente que lo único que hace es seguir el libro al pie de la letra desde que empieza la clase. Y ya por último está el asistente que solo es un par de años mayor que tú y está en proceso de convertirse en el Modelo.

6. El que explica rapidísimo

Para qué molestarte en intentar seguir lo dice. Casi que mejor pedirle los apuntes luego al empollón. El que explica rapidísimo borra lo que escribe a los dos segundos y cubre todo el temario de la clase antes de que tengas tiempo de levantar la mano para preguntar. Al final de la clase, o tienes la libreta en blanco, o una colección indescifrable de símbolos y garabatos.

7. El que va de gracioso

Este es muy propenso a soltar chistes malos de abuelo. Bien comparte una anécdota con cara seria que te deja descolocado sin saber si aquello es un chiste o no, bien no para de reírse todo el rato que tarda en contar un chiste. Intenta reírte, o al menos sonreír, porque el pobre ha tenido que aguantar lo suyo.

8. El que no entiende de tecnología

¿Cuántas veces tendrás que hacer de informático y ayudar a un profesor con los aparatos electrónicos? Seguro que enchufas un conector de audio al ordenador o dices cosas como «hay que hacer clic en el botón del sonido» cuando el que no entiende de tecnología se queja de que el vídeo de YouTube que quiere poner no tiene sonido. Al igual que el Dinosaurio, su falta de conocimientos técnicos tiene algo de adorable que te hace pensar cómo leches sobrevivieron sin internet.

9. El que siempre invita a cervezas

También conocido como el Buenagente. Puede ser de cualquier edad, pero, en el fondo, tiene espíritu joven. Quién sabe, quizá se hizo profesor porque no quería irse de la universidad y necesita un motivo para quedarse. Se apunta a las fiestas de estudiantes, bailotea y nunca le importa pagar una ronda de cervezas a sus alumnos. Ojalá siempre sea así.


Gracias por leer este artículo.

¿Con cuántos de estos profesores te has encontrado? Cuéntanoslo en los comentarios. Y recuerda que si necesitas alojamiento para estudiantes, en Uniplaces encontrarás una amplia variedad.

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