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9 experiencias al aire libre en Europa que no debes perderte

9 experiencias al aire libre en Europa que no debes perderte

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La variedad de actividades al aire libre que puedes hacer en Europa, desde esquiar a caminar sobre glaciares, pasando por safaris o practicar surf, atrae a miles de viajeros cada año en busca de experiencias.

Europa es un continente de corazón montañoso y ciudades costeras bañadas por el sol que ofrece a personas intrépidas un sinfín de aventuras, aunque, con tanto donde elegir, no siempre es fácil saber por dónde empezar. Para echarte una mano, hemos creado una útil selección de los mejores hallazgos.

Estas son las 9 experiencias al aire libre en Europa que no te puedes perder:

1. Montar a caballo y en globo aerostático en Capadocia (Turquía)

Aunque su identidad europea sea constante objeto de debate, Turquía sirve de puente entre Europa y Asia y, dada la variedad de experiencias que ofrece, la hemos incluido en nuestra lista.

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Los persas llamaron a Capadocia «la tierra de los caballos bonitos», por sus ponis salvajes de montaña, así que montar a caballo por las impresionantes llanuras de Anatolia en profundos cañones que no parecen de este mundo y valles rosados es una de las mejores cosas que puedes hacer en esta región turca.
Termina la tarde con un vuelo en globo aerostático y contempla la meseta a tus pies y los tonos rosados y anaranjados del cielo.

2. Bucear en Grüner See (Austria)

¿Te imaginas un parque que desaparece bajo el agua cada primavera? Bucear en Grüner See es una experiencia que todo viajero debería probar. Ponte las gafas de buceo y prepárate para explorar este jardín sumergido a los pies de las montañas de Hochschwab.

La nieve que se derrite hace aumentar el nivel de agua del lago cada año, transformando un prado esmeralda repleto de turistas en una piscina natural.

3. Bañarte en las aguas termales de Saturnia (Italia)

Saturnia es un pequeño municipio perteneciente a Manciano, en Toscana, que alberga varios manantiales de agua caliente que van desde el monte Amiata hasta el pueblecito pesquero de Talamone y las ruinas arqueológicas de Roselle.

Estas blanquecinas y sulfúreas aguas ya eran conocidas por los etruscos y los romanos por sus propiedades relajantes y terapéuticas. Cuenta la leyenda que estos manantiales surgieron en el punto exacto en el que el rayo de Júpiter cayó durante la batalla contra Saturno, de ahí su nombre.

Si aún te faltan motivos para visitar este lugar, después de bañarte en los manantiales podrás hacerlo en las refrescantes aguas de las cascadas del Mulino y del Gorello.

4. Bucear en la grieta de Silfra (Islandia)

Sumérgete en aguas de incomparable transparencia para nadar entre las placas tectónicas que separan Europa y América. Situada en el parque nacional de Þingvellir, la grieta de Silfra es uno de los mejores lugares del mundo para bucear y permite a los viajeros sumergirse en aguas glaciales en el punto de encuentro de dos placas tectónicas. Dicen que sus aguas son unas de las más limpias del mundo, así que puedes dar un sorbito tranquilo mientras buceas.

Puede que la imagen de arriba no le haga justicia, pero estas aguas son de las más azules y transparentes. Dependiente de la época del año en que vayas, podrás combinar esta visita con una expedición a la cueva de Gjabakkahellir, que se encuentra en el mismo parque natural, para hacer senderismo a través de un camino de lava creado por un río de magma hace miles de años que llegó a alcanzar los 1800 ºC.

5. Montar en trineo de renos en Laponia (Finlandia)

Sigue los pasos del pueblo sami y visita Laponia al modo tradicional: en un trineo tirado por renos en busca de la aurora boreal en los cielos de Finlandia.

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Si ver renos no es suficiente, puedes apuntarte a un safari de huskies y ponte al mando de tu propio grupo de perros. Siente el viento frío en la cara y agárrate fuerte mientras recorres paisajes escandinavos cubiertos de nieve.

6. Pasear en góndola en Venecia (Italia)

Aparte de ponerte una máscara de papel maché mientras bailas durante el famoso carnaval de la ciudad, la experiencia veneciana por excelencia es subirte a una góndola y dar un paseo por el gran canal y contemplar la basílica de Santa Maria della Salute, el puente de la Academia o el teatro La Fenice. Puede ser algo caro, pero merece la pena.

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Si tienes oportunidad, haz una excursión a las coloridas islas de Burano o Murano, ubicadas en la lagua de Venecia y famosas porque allí siguen utilizando una artística técnica del soplado de vidrio que data de tiempos del Imperio romano. Pásate por una fábrica y escucha los trucos de un maestro artesano sobre cómo crear objetos de recuerdo famosos en todo el mundo.

7. Senderismo en Cinque Terre (Italia)

¿Se te ocurre algo mejor que hacer senderismo en remotos pueblos pesqueros de postal? Una ruta por los cinco pueblos de Cinque Terre, declarados patrimonio de la humanidad por la Unesco, ofrece increíbles vistas de casitas de colores que parecen colgadas de los acantilados.

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Los cinco municipios que componen Cinque Terre se ubican en Liguria, una región que también alberga el parque nacional italiano más pequeño, llamado Parco Nazionale delle Cinque Terre. La ruta tiene unos 5,5 km y incluye caminos sin asfaltar y escalones de piedra. Es una experiencia única que no deberías perderte.

8. Subir 587 escalones en Santorini (Grecia)

Santorini, ubicada en la zona sur del mar Egeo, es, probablemente, la isla griega más espectacular de todas (y hay unas 6000).

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Está construida sobre un volcán activo y es conocida por sus bonitos tejados azules y edificios con cúpulas, que puedes observar desde arriba tras subir los 587 escalones que van desde el puerto viejo de Skala a Thira, en la parte alta del acantilado. Si no te va mucho subir escaleras, puedes subir en burro hasta la cima y disfrutar de espectaculares atardeceres.

Aunque tienes muchas experiencias donde elegir en Santorini, te animamos a explorar el mundo rural, con sus pueblos de casas blancas y sus viñedos. El viñedo de Santo Winery en particular es uno de los mejores lugares para aprender cosas sobre los vinos griegos y ofrece una cata de 18 vinos. Sí, como lo lees: 18 vinos diferentes que probar, acompañados de queso y disfrutando de unas buenas vistas.

9. Caminar a 30 metros sobre el mar en Irlanda del Norte

Irlanda del Norte es una de las zonas más bonitas de Europa y ofrece una gran variedad de actividades en la naturaleza a viajeros de todo tipo.

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Entre ellas, cruzar el famoso puente de cuerda Carrick-a-Rede, situado cerca de Ballintoy, en el condado de Antrim. Con sus veinte metros de largo, este puente se encuentra suspendido a 30 metros sobre el nivel del mar. Cruzarlo es una experiencia imprescindible.

Fue construido en 1755 por un grupo de pescadores de salmón y conecta dos acantilados sobre el Atlántico hasta la isla de Carrick-a-Rede, donde está el único edificio de la isla: la casa del pescador.

 

Traducción de Irene Corchado


Gracias por leer el artículo.

¿A cuáles de estas actividades te gustaría apuntarte? Cuéntanoslo en los comentarios. Recuerda que, si necesitas alojamiento universitario en Europa, en Uniplaces podemos ayudarte.

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