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Ámsterdam

Las mejores rutas de Interrail para el verano: tres formas de ver Europa

Irene Corchado

Siempre es buen momento para planear un viaje y, ya que las vacaciones estivales están a la vuelta de la esquina, ¿por qué no empiezas a ver cómo puedes aprovecharlas al máximo? Por ejemplo, haciendo una ruta de Interrail por Europa.

Lo sabemos: eres estudiante y el dinero no te sobra precisamente, pero no tienes por qué gastar mucho en viajes. Ser un estudiante europeo tiene sus ventajas, y es que tienes a tu disposición una excelente red ferroviaria que conecta las principales ciudades. Con un pase de Interrail (o Eurail para los ciudadanos extracomunitarios y los que residen fuera de la UE) podrás recorrer los mejores rincones de Europa fácilmente.

En los viajes en tren lo más difícil es decidir qué ruta hacer, así que, para ayudarte a elegir, en este artículo te presentamos las tres mejores rutas de Interrail para este verano:

1. Ruta de los destinos alternativos

Perfecta para aquellos que hayan visitado las principales capitales europeas y quieran descubrir destinos alternativos que no suelen incluirse en los itinerarios habituales.

Tienes dos meses enteros para recorrer Europa, pero ya conoces las ciudades principales. Te has enamorado de París, te has empapado del arte de Gaudí en Barcelona y has seguido todos los caminos que llevan a Roma. Aunque todas ellas han sido experiencias maravillosas, es hora de llevar la mochila todavía más lejos y descubrir nuevos lugares.

La ruta: 10 ciudades de 10 países

Gante (Bélgica) ˃ Róterdam (Países Bajos) ˃ Leipzig (Alemania) ˃ Varsovia (Polonia) ˃ Budapest (Hungría) ˃ Belgrado (Serbia) ˃ Sarajevo (Bosnia y Herzegovina) ˃ Zagreb (Croacia) ˃ Bolonia (Italia) ˃ Lyon (Francia).

El viaje comienza en la pintoresca ciudad belga de Gante y su espectacular festival Gentse Feesten, que tiene lugar en julio y celebra la música y las artes. Después, pon rumbo a Róterdam, la ciudad portuaria más grande de Europa. Puede que su ambiente nocturno no sea tan conocido como el de Ámsterdam, pero sus discotecas alternativas y sus recónditos locales de música en directo son únicos, así que no te los pierdas.

Sube de nuevo al tren dirección a Leipzing, el nuevo destino cultural alemán que, según muchos, supera a la capital. Su ambiente creativo le ha hecho ganarse el apodo de «Nueva Berlín» y se está convirtiendo en una de las ciudades de moda en Alemania. Si tienes la suerte de poder visitarla antes de que la invadan los hípsteres, pásate por el castillo de Colditz, una antigua prisión de la Segunda Guerra Mundial reconvertida en hostel y reliquia renacentista. Tampoco te pierdas Baumwollspinnerei, un antiguo molino de algodón que hoy alberga más de 120 estudios de artistas.

 

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Di auf Wiedersehen a Alemania y cześć a Varsovia, la capital polaca. Visita el Museo del Alzamiento para aprender cosas sobre la turbulenta historia de la ciudad, el carácter fuerte de su gente y la increíble recuperación de Varsovia después de la catástrofe de la guerra.

El punto central del recorrido del viaje lo marca el quinto destino: Budapest. El Danubio separa el barrio de Buda, repleto de cuestas, y el terreno llano de Pest. La capital húngara tiene mucho que ver, como, por ejemplo, el famoso castillo de Buda. Si te van los edificios abandonados y los bares en ruinas, acude al distrito 7 para disfrutar del mejor ambiente nocturno. Un buen remedio para la resaca del día siguiente será bañarte en las sanadoras aguas del balneario Széchenyi.

 

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El siguiente destino es la capital de Serbia, un país poco explorado por los viajeros. Aunque Belgrado en principio no te parezca un lugar atractivo, si pasas allí el tiempo suficiente descubrirás que rebosa creatividad y es, sin duda, uno de los mejores sitios para salir de fiesta de Europa. Las discotecas que se instalan sobre el río son una excelente opción para salir, tanto si te gusta el techno como la música en directo

Después de Serbia toca visitar Sarajevo, la capital de Bosnia y Herzegovina. El verano es la mejor época para ir, ya que es cuando se celebra el centenario de la Primera Guerra Mundial (durante cuatro años). En el puente Latino puedes rendir homenaje al asesinato del archiduque austríaco Francisco Fernando, el acontecimiento que desencadenó la guerra.

Tras una buena taza de café bosnio y aprender un poco sobre la historia del país, sube a bordo del tren destino a Zagreb, donde debes empezar el día con un tazón de fruta fresca en el mercado de Dolac bajo un mar de sombrillas rojas que, seguramente, aparezcan más tarde en tu muro de Instagram.

 

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Disfruta de unos días de cultura, arte y gastronomía en la capital croata antes de visitar el siguiente destino: Bolonia. La ciudad italiana es conocida como la capital gastronómica del país, así que no te vayas sin visitar el Quadrilatero, el corazón gastronómico de la ciudad. Aquí puedes cenar en un osteria tradicional (restaurante pequeño con especialidades de la zona) o pasarte por los puestos de comida del mercado. Si dudas, la pasta al ragù es lo que debes pedir.

Cualquier estudiante se siente en Bolonia como en casa, gracias a su animado ambiente universitario. La Universidad de Bolonia es una de sus joyas arquitectónicas y data del año 1088, lo que la convierte en la universidad del mundo que lleva abierta de forma permanente más tiempo. Si estás pensando en subir a la Torre Asinelli para contemplar unas vistas increíbles de los tejados rojos de Bolonia, ten cuidado. Según la leyenda, quien sube a la torre antes de graduarse jamás terminará la carrera.

La ruta termina en Lyon, declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco y destino ideal para los amantes de la buena comida, ya que es considerada la capital gastronómica de Francia. En Charcuterie Sibilia puedes probar la buena charcutería de la zona, así que inclúyela en tu lista de imprescindibles. Los bouchons, restaurantes típicos de Lyon donde sirven especialidades como salchichas, paté de pato o cerdo al horno y los mejores vinos de la zona, serán todo un regalo para el estómago y el ánimo. Con las pilas recargadas podrás recorrer luego la ciudad y visitar el teatro romano de Fourvière o subir a la colina del mismo nombre para contemplar Lyon a tus pies.

2. Ruta imprescindible

Perfecta para viajeros primerizos que quieran descubrir algunos de los destinos y rincones más conocidos en un solo viaje.

Como orgullosos europeos que somos, creemos que nuestro continente alberga algunas de las mejores ciudades del mundo. ¿Por qué? Visita algunos de los sitios de los que todo el mundo habla y descúbrelo tú mismo.

Ruta: 10 ciudades de 7 países

Milán (Italia) ˃ Venecia (Italia) ˃ Múnich (Alemania) ˃ Viena (Austria) ˃ Budapest (Hungría) ˃ Praga (Rep. Checa) ˃ Berlín (Alemania) ˃ Ámsterdam (Países Bajos) ˃ París (Francia) ˃ Niza (Francia)

De la torre Eiffel en París al muro de Berlín, de las góndolas de Venecia a los canales de Ámsterdam. Cada momento de este viaje va a ser inolvidable, así que asegúrate de tener las pilas cargadas y la cámara lista.

La ruta comienza en Milán, la capital de la moda italiana. Ponte tus mejores galas y acude a la plaza del Duomo para una espontánea sesión de fotos antes de hacer una excursión al lago Como, donde viven famosos como George Clooney.

La siguiente parada es Venecia, un lugar del que es imposible no enamorarse. Móntate en una góndola o traghetto para cruzar el Gran Canal y ver la casa de Marco Polo, o pasea desde el puente de Rialto hasta la plaza de San Marco haciendo parada en el palacio Ducal, donde el gran seductor Casanova fue encarcelado (aunque luego consiguió escapar).

Si puedes pasar varios días en Venecia navega en vaporetto hasta la isla de Burano para ver sus preciosas casitas de colores y su museo del encaje, además de comprar algún que otro objeto de cristal artesanal.

¿La siguiente parada? Múnich, el hogar del Oktoberfest y donde sería casi de mal gusto no probar la cerveza local en la cervecería Hofbräuhaus tras dar un paseo por el Jardín Inglés. Por supuesto, además de visitar los innumerables museos, no puedes irte sin probar el desayuno bávaro y la Münchner Weisswurst, una salchicha de ternera acompañada de un pretzel, mostaza dulce y cerveza Weissbier.

Sigue los pasos de Mozart y Beethoven rumbo a Viena, donde no faltan ni ocio ni entretenimiento. El palacio de Schönbrunn merece la pena por sus amplios jardines, sus esculturas y su decoración, así como una noche de sofisticación en la Ópera Estatal. Si te atreves, también puedes asistir a clases de vals en Tanzschule Elmayer.

A dos horas de Viena se encuentra Budapest, la capital húngara. Contempla el castillo de Buda al atardecer y recorre los mercados de la ciudad para acabar la noche viendo el puente de las Cadenas iluminado.

La ruta continúa en la República Checa. La arquitectura medieval, las calles adoquinadas y los restaurantes con terraza de Praga te van a encantar. Camina por las callejuelas escondidas del casco histórico y no te pierdas el espectáculo del reloj astronómico marcando las horas.

La séptima parada en la ruta es uno de los destinos europeos favoritos de todo viajero: Berlín. Es una ciudad siempre cambiante, dinámica y sorprendente repleta de monumentos, buenos restaurantes, bares originales y con un ambiente nocturno envidiable.

Tanto si quieres escuchar historias desgarrados en el memorial del Muro de Berlín, ver la galería de murales del East Side, visitar alguna de las 180 galerías de arte de la ciudad o comer bien y barato, Berlín no de defraudará.

Si no te has cansado de las galerías de arte, los canales y las historias, pon rumbo a Ámsterdam y recórrela en bicicleta. Descubrirás que es mucho más que el Barrio Rojo y sus famosas cafeterías y que hay sitios tan chulos como el Rijksmuseum y el Museo de Van Gogh. También puedes sorprenderte en el Museo del Sexo, a menos que te ofendas con facilidad. El Museo de Ana Frank es otro de los imprescindibles.

Si para Audrey Hepburn París es siempre una buena idea, para nosotros también. Si eres primerizo en la capital francesa, no te vayas sin ver un espectáculo en el Moulin Rouge y ver a la Mona Lisa en el Louvre. Sube a la torre Eiffel, pasea a orillas del Sena y echa un vistazo a los puestos de venderos que encontrarás en la calle.

 

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París es la ciudad europea con más restaurantes con Estrella Michelin y merece la pena probar todo lo que puedas, ya sean cruasanes, pan, crepes, los coloridos macarons o los caracoles.

El viaje finaliza en la Riviera francesa en la ciudad de Niza. Pasea al sol por el Promenade des Anglais, donde no faltan cafeterías, palmeras y playas de piedrecitas. Si lo prefieres, puedes escaparte a Mónaco o a Cannes en busca de una foto robada de algún famoso.

3. Ruta histórica

Perfecta para los amantes de la historia y la cultura en busca de maravillas por el mundo.

Viaja al pasado y descubre maravillas históricas europeas, desde los restos de Pompeya a al monte Olimpo.

Roma (Italia) ˃ Nápoles (Italia) ˃ Brindisi (Italia) ˃ Patras (Grecia) ˃ Corinto (Grecia) ˃ Atenas (Grecia) ˃ Tesalónica (Grecia)

Comienza tu aventura con un buen helado en la capital italiana y recordando citas de Gladiator en el Coliseo antes de dejarte llevar por el centro de Roma y contemplar el impresionante Panteón.

Por supuesto, también puedes contemplar hermosas vistas desde el monumento a Víctor Manuel II en la plaza de Venecia, subir la escalera de la plaza de España, tirar una moneda a la fuente de Trevi para garantizar tu vuelta a Roma e intentar no perder la mano en la Boca de la verdad.

Desde Roma coge un tren a Nápoles y sube a lo más alto del monte Vesubio para contemplar el centro histórico. El Vesubio es un volcán activo y las consecuencias de la erupción que se produjo en el año 79 aún pueden verse en las ruinas de Pompeya.

 

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Viaja a Brindisi para ver Cannas, el lugar donde Aníbal derrotó al ejército romano en torno al año 200 a. C. y continúa la aventura en Patras (Grecia) para ver la ciudad de Olimpia, famosa por albergar la primera Olimpiada, que se celebró en honor al dios Zeus.

En el itinerario de viaje la siguiente parada es Corinto, donde puedes ver las famosas ruinas de Micenas y donde se encuentra la tumba de Agamenón y la Puerta de los Leones.

Continúa en tren hasta Atenas, el lugar de origen de la democracia, y sorpréndete con la belleza del Partenón. Sube a la Acrópolis para hacer la que seguro será una de las fotos más emblemáticas del viaje. Dedica varios días a descubrir los monumentos y los museos atenienses antes de disfrutar de un hermoso atardecer desde la colina del Aerópago.

 

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La última parada del viaje es Tesalónica, conocida por su colección de tesoros romanos y bizantinos. Visita la torre Blanca, el símbolo de la ciudad, antes de subir al monte Olimpo y conocer el hogar mítico de los dioses del Olimpo.

Asegúrate de elegir el pase de tren adecuado para tu viaje y leer toda la información sobre el Interrail y prepárate para descubrir Europa.

Traducción de Irene Corchado


Gracias por leer el artículo.

¿Has viajado en Interrail? ¿Qué ruta recomiendas? Cuéntanoslo en los comentarios. Recuerda que, si necesitas alojamiento universitario en Europa, en Uniplaces podemos ayudarte.

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